Los Andes y la selva peruana fueron mis primeras universidades a cielo abierto. Allí di mis primeros pasos como investigador y se forjó una parte esencial de mi manera de comprender el mundo.
En aquellos años creía que iba tras los casos de avistamientos de ovnis y el encuentro con sus esquivos ocupantes. Con el tiempo descubrí que el panorama era mucho más complejo...
Era un testigo que investigaba otros casos y a otros testigos. Sin embargo, en aquellos innumerables viajes por las montañas y la jungla del Perú terminé encontrando algo mucho más poderoso. No se hallaba "afuera", sino "adentro", aguardando ser activado...
Este mes de agosto, dedicado simbólicamente a la Pachamama desde tiempos ancestrales, mis pasos me llevarán una vez más a los Andes del Cusco, Puno y Bolivia, visitando la mítica Tiahuanaco y la Isla del Sol. Más adelante, una nueva investigación me conducirá a la selva de Ucayali, a la que no regreso desde hace más de veinte años. Parte de esa experiencia quedará reflejada en un libro que estoy preparando para 2027.
Le debo mucho al Perú...
